El Acceso de las Mujeres rurales, indígenas y afromexicanas a una Vida Libre de Violencia

La mañana de hoy, el Gobierno Municipal de Acapulco, a través del Instituto Municipal de la Mujer, realizó la mesa: Acceso de las Mujeres rurales, indígenas y afromexicanas a una vida libre de violencia, donde se contó con la participación de Donají Méndez Tello, co fundadora de la asociación México Negro y Magdalena Valtierra García de la Asociación de Mujeres Indígenas y Afromexicanas Radicadas en Acapulco (AMIARA AC).

La mesa de diálogo que se realizó en el marco de la Jornada 16 días de activismo contra la violencia de género,  estuvo moderada por la directora general del Immujer; Marisol Wences Mina, quien explicó que si bien las mujeres estamos expuestas a la violencia de género, las mujeres indígenas y afromexicanas viven con más frecuencia esta violencia, muchas veces en todos sus tipos, razón por la cual en esta Jornada fue prioridad dar un espacio para reflexionar en torno a las situaciones de violencia que viven y la manera en que desde las organizaciones a las que pertenecen las enfrentan, tanto en sus comunidades como al llegar a la ciudad.

Donají Méndez Tello, originaria de Cuajinicuilapa en la Costa Chica de Guerrero, quien actualmente vive en Zihuatanejo, inició su participación mencionando a las mujeres indígenas y afromexicanas que han muerto a causa de la pandemia por el COVID-19, evidenciando que la falta de acceso a la salud para esta población sigue siendo una demanda pendiente.

Mencionó que en México existen 1 millón 4 mil personas que se reconocen como afrodescendientes, afromexicanas o negras y que en el movimiento afromexicano que cuenta con 25 años, las mujeres actualmente tienen voz y voto dentro del mismo.

Aseguró que pese a los avances logrados como el ser incluidos en el Censo 2020 realizado por el INEGI en marzo de este año, falta mucho trabajo por hacer, empezando por informar desde las escuelas que el México de hoy está integrado también por población de origen africana que llegó con los españoles hace más de 500 años, porque este desconocimiento lleva a la discriminación y al rechazo que los afromexicanos sufren por sus rasgos físicos y los estereotipos, creencias negativas que hay sobre esta población, en el caso de las mujeres son sexualizadas, viven acoso constantemente. Al emigrar de sus comunidades a la ciudad la desigualdad y el racismo se intensifican más, pero en ambos entornos el acceso a sus derechos como la salud, la educación, es una negación constante. Por esta razón dijo es importante el empoderar con las hijas, trabajar con ellas desde la infancia, para que ellas continúen en la lucha por los derechos y lo ganado no se pierda.

En su intervención, Magdalena Valtierra García, originaria de Xochistlahuaca, quien radicada en Acapulco desde hace más de 20 años, señaló que la razón de la asociación que fundó junto a otras compañeras es para acompañar a las mujeres indígenas y afromexicanas que son víctimas de violencia de género en sus casas o fuera de ellas, porque al llegar a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida, se encuentran con la discriminación y el rechazo: “Cuando llegas a buscar trabajo te discriminan, por tu rasgos físicos, tu ropa, tu lengua materna, y la opción que tenemos es la de ser artesanas, generar otros empleos que permitan vivir con dignidad”.

Mencionó que una de las acciones de la AMIARA es informar a las mujeres que la violencia no es normal y sobre los lugares a los que pueden recurrir en caso de ser víctimas de la misma, además de darles acompañamiento y se les ofrece el servicio de intérpretes que se da en las cuatro lenguas indígenas: mixteco, náhuatl, tlapaneco y amuzgo.  Señaló que las personas que discriminan y violentan deben tener vergüenza de golpear a sus mujeres, de violar a sus hijas o de venderlas.

Aseguró que en Acapulco radican indígenas en las colonias y en la zona rural: “En los lugares donde no hay carreteras es donde más sufren las mujeres porque están aisladas, hay hombres que les impiden a sus esposas e hijas  ir a un taller para hablar de estos temas, les dicen que no trabajan, que no tienen derecho a la tierra, que no hacen nada, pero el trabajo doméstico es como un reloj, todos los días se debe de hacer y es importante, por eso le decimos a las compañeras que no se dejen, les llevamos información».

Y dirigiéndose a las presentes y a quienes siguieron la transmisión en vivo por redes sociales,  dijo: “todas las mujeres que estamos aquí hemos vivido violencia, tenemos una historia que contar, pero no lo queremos decir. Es importante organizarse, ser gestoras como las integrantes de la AMIARA porque como mujeres debemos insistir para que nos escuchen, para que haya servicios en nuestras colonias, para tener acceso a la salud, a la justicia y a una vida libre de violencia, cuando nos acompañamos sentimos que no estamos solas”.

Haciendo referencia al papel que deben desempeñar las y los servidores públicos refirió: «Si eres servidor público debes acercarte a la gente, visitar sus colonias, sus comunidades  y conocer sus necesidades».

Ambas activistas, coincidieron en que parte del empoderamiento es conocer la historia, sus raíces, decir que está orgullosa de ser mujer indígena, mujer negra o afromexicana y esta es una de las acciones que ocupa a ambas organizaciones a las que pertenecen, porque en ese terreno falta mucho por hacer.